miércoles, 18 de abril de 2012

Spotify en el aula


Aún recuerdo con nostalgia esos sábados por la mañana; tendría unos 13 ó 14 años, y salía con mis padres a pasear, hacer compras, comer helados.... y de vez en cuando pasábamos por la tienda de discos y me regalaban algún CD de música clásica, y si había suerte, encontrábamos alguno con obras para violín y ya era como un regalo caído del cielo! Llegaba a casa y escuchaba ese Concierto o esa Sonata una y otra vez, sin descanso.

Después de un tiempo, ya pedíamos los Cds por catálogo, pero seguía decidiendo más el catálogo que nosotros a la hora de escoger las obras....

Unos años más tarde, algunas grandes superficies tenían un servicio de pedidos de música bastante buenos, con lo que si no encontrabas lo que querías, pues lo pedías y punto. Lo malo de este sistema es que no te permitía perderte entre las estanterías y descubrir obras que no esperabas, sino que tenías que saber previamente qué querías pedir.

En los últimos tiempos, con la aparición de internet, todo se ha enloquecido un poco. De repente tenemos toda la información que queremos, acceso a todo tipo de música “gratis”, muchas veces descargada de manera ilegal y de calidad dudosa, por lo que necesitamos tener un mínimo criterio para decidir con qué versión quedarnos.

Todo esto se ha solucionado bastante gracias a programas como Spotify. Es una manera de escuchar música de manera totalmente legal, y de una calidad buenísima. Además, permite escuchar los archivos sin necesidad de descargarlos en el PC, por lo que no ocupa espacio. El único inconveniente es que la versión gratuita incluye anuncios, pero no es algo demasiado molesto.

Hace tiempo que vengo utilizando este programa en mis clases de violín (siempre que la conexión a internet lo permite...), y debo decir que se ha convertido en un recurso insustituible.
Entre los aspectos más positivos debo destacar que, aparte del mero hecho de que los alumnos escuchen las obras que van a tocar o que van a escuchar posteriormente en algún concierto organizado por el conservatorio, lo que realmente me gusta de este programa es la posibilidad de escuchar varias versiones de una misma pieza. Como profesores de instrumento, considero imprescindible saber que no estamos formando robots que deben tocar siempre de una determinada manera; nuestros alumnos tienen que saber que una misma obra se puede tocar de diferentes formas, y no por ello estar mal; todas las versiones son válidas siempre que se hagan con un mínimo de criterio. Creo que en este sentido, Spotify contribuye a que los alumnos aprendan que la música no es algo estático que suena siempre igual, sino que hay muchas maneras de hacer las cosas, y en su vida musical tendrán que decidir muchas veces qué camino escoger, y que no todo es arco arriba o arco abajo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada